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sábado, 16 de agosto de 2014

LA ASUNCIÓN DE MARÍA ES UN FRUTO DE LA REDENCIÓN DE JESUCRISTO. REFLEXIONES TEOLÓGICAS DOMINICALES. 17-AGOSTO-2014.

La Asunción de María, como otros casos, no está en la Biblia en forma expresa, pero sí se concluye de la Biblia en forma necesaria. Es decir está en la Biblia en forma implícita. Recordemos que la Biblia debe leerse como un todo (2 Tm 3, 16-17), o de lo contrario terminaremos haciendo decir a la Biblia lo que no dice. “asunción" no es lo mismo que “ascensión". La “ascensión" es el hecho de ascender a los cielos por sí mismo como Jesús (Lc 1, 3-11). “Asuncion" es ser llevado a los cielos por Dios mismo. "Al final de su vida, la Virgen María pasó a la otra a través de un hecho que no puede llamarse muerte como la conocemos universalmente, para cumplir con 1 Tes 4,17. Su persona fue excepcional para cumplir con Lc 1,28. Y vive en el cielo en cuerpo y alma para cumplir con Lc 1,28 y Hech 1,9". 1.- Las personas pueden ser asuntas a los cielos como María. Fue antes el caso de Enoc (Gn 5, 24) o de Elías (2 Re 2, 11-12). Dice la Biblia: "Yavé hizo subir a Elías al cielo en un torbellino..." (2 Re 2, 1). Enoc vivió de acuerdo a la voluntad de Dios. ("Enoc anduvo con Dios...." dice Gn 5, 22). Dice San Pablo: “Por su fe también Henoc fue trasladado al cielo en vez de morir, y los hombres no volvieron a verlo, porque Dios se lo había llevado. Antes de que fuera arrebatado al cielo, se nos dice que había agradado a Dios; pero sin la fe es imposible agradarle, pues nadie se acerca a Dios si antes no cree que existe y que recompensa a los que lo buscan." (Hb 11, 5-6). Dice San Pablo: "Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor". 1 Tes 4,17. "Les decía también: "Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios." Mc 9,1. 2.- La muerte no es la destrucción total de nuestro ser. El cuerpo muere, el alma es inmortal. “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos" Mt 22,32 "Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor" Fil 1,23 "... Se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús." Mc 9,1-4. Si abraham, Isaac, Jacob, Elías y Moisés estaban vivos junto a Dios con mayor razón María, la sierva y Madre de Dios, que vivió unida a su hijo. Estos versículos indican que los cristianos viviendo en gracia de Dios y presencien la venida física de Jesucristo en los últimos tiempos, no morirán la muerte terrenal sino que pasarán directamente al cielo en cuerpo y alma para toda la eternidad. La asunción está en la Biblia relacionada con la inmortalidad del alma y nueva vida, fruto de la acción redentora de Jesucristo, único salvador necesario, que transforma la vida humana según el plan de Dios.. 3.- María es la “Llena de Gracia" le dice el ángel Gabriel (Lc 1, 28), quien también le dice que Dios está con ella (la maravillosa frase de Lc 1, 28 es “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo."); Enoc anduvo con Dios, pero Dios estaba con María. El mismo Dios, por su mensajero, la declara llena de gracia en una forma permanente pues ha encontrado el favor de Dios (Lc 1, 30) y María acata en forma totalmente incondicional la voluntad del Altísimo (Lc 1, 38). Es tal el estado de María, que –antes de la pasión de Jesucristo- puede declarar que Dios la ha salvado y todas las generaciones la llamarán bienaventurada (Lc 1, 48). Siendo así, es un caso como el de Enoc en grado máximo, pues mereció ser la Madre de Nuestro Señor (“...has encontrado el favor de Dios" dice el ángel). Tenemos claro entonces que María agrada a Dios y es modelo de Fe, en tan esplendoroso sentido que ya es salva desde antes de la pasión de Nuestro Señor. 4.- En María se anticipan los frutos de la redención de su hijo. Decía Jesús a los saduceos: “Pues cuando resuciten de la muerte, ya no se casarán hombres y mujeres, sino que serán en el cielo como los ángeles." (Mc 12, 25). Dice San Pablo: “ Pero para nosotros hay un solo Dios, el Padre: todo viene de él y nosotros vamos hacia él." (1 Co 8, 6) Y en otra parte: “ Nosotros tenemos nuestra patria en el cielo, y de allí esperamos al Salvador que tanto anhelamos, Cristo Jesús, el Señor." (Fil 3, 20) Esa es una promesa. Cuando María visita a su prima Santa Isabel, esta –llena del Espíritu Santo- declara “¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!" (Lc 1, 45).Jesús, les dice a los apóstoles que les prepara una morada en la casa del Padre: “No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino." (Jn 14, 1-4). Tenemos entonces frente a nosotros la promesa de la Resurrección. Ya Dios había salvado a María, por los meritos de Cristo, no quedaba sino que al final de su vida resucitara inmediatamente. "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (Catecismo, n. 966). María nos precedió en el cielo y nos precederá siempre, como madre del rey que se sienta al lado del trono (Sal 45(44), 7-10). Conclusión: Así las cosas, el dogma de la Asunción de María es plenamente bíblico. Mario Andrés Díaz Molina: Profesor de Religión y Filosofía. Licenciado en Educación. Egresado de la Universidad Católica del Maule. Estudiante de Magister en Ciencias Religiosas y Filosóficas. Mención Filosofía. UCM.

jueves, 2 de enero de 2014

VOCABULARIO BÍBLICO “Justificación”

VOCABULARIO BÍBLICO “Justificación” Ser justificado es normalmente hacer uno que triunfe su causa sobre la de un adversario, hacer que resplandezca su derecho. Pero no es necesario que esto suceda delante de un tribunal ni que el adversario sea un enemigo. El campo de la justicia es incomparablemente más vasto que el de la ley y hasta que el de las costumbres. Toda relación humana comporta su justicia, su norma propia: respetarla es tratar a cada uno de aquellos con quienes uno está en contacto con el matiz exacto que le conviene, y que no está determinado únicamente al exterior por su gesto en la sociedad y por los gestos que realiza, sino también y más profundamente por su ser mismo, sus dotes y sus necesidades. Ser justo es hallar la actitud exacta que conviene adoptar con cada uno; ser justificado es, en caso de prueba o de debate, demostrar uno no tanto su inocencia cuanto la justeza de todo su comportamiento, es hacer que resplandezca su propia justicia. I. SER JUSTIFICADO DELANTE DE DIOS Querer ser justificado delante de Dios, pretender tener razón contra él parece una cosa impensable; lejos de aventurarse a ello, teme uno sobre todo que Dios mismo tome la iniciativa de una discusión cuyo resultado es de antemano fatal: «No entres en juicio con tu servidor; ningún viviente será justificado delante de ti» Sal 143,2, porque «si tú retienes las faltas,... ¿quién, pues, subsistirá?» Sal 130,3. La sabiduría está en confesar uno su pecado y, en silencio, dejar que Dios haga brillar su justicia: «Tú eres justo cuando juzgas» Sal 51,6. En el fondo, lo extraño no es que el hombre nunca sea justificado delante de Dios, sino más bien que pueda concebir esta idea y que la Biblia no parezca hallarla monstruosa. Job sabe, sí, que «el hombre no puede tener razón contra Dios» Job 9,2, que «él no es un hombre...» y que es «imposible discutir, comparecer juntos en justicia» 9,32; sin embargo, no puede renunciar a «proceder en justicia, consciente de estar en [su] derecho» 13,18s. Una vez que Dios es justo, Job no tiene nada que temer de esta confrontación, en la que «Dios hallaría en su adversario a un hombre recto» y Job «haría triunfar [su] causa» 23,7. En realidad Dios mismo, aun reduciendo a Job al silencio, si bien lo convence de necedad y de ligereza 38,2 40,4, no por eso le quita la razón en el fondo. Y en la fe de Abraham reconoce un gesto por el que el patriarca, aunque no adquiere una ventaja para con él, por lo menos responde exactamente a lo que de él esperaba Gen 15,6. Así pues, el AT plantea la justificación del hombre ante Dios a la vez como una hipótesis irrealizable y como una situación para la que ha sido hecho el hombre. Dios es justo, lo cual quiere decir que nunca le falta la razón y que nadie puede disputar con él Is 29,16 Jer 12,1, pero esto quiere quizá también decir que, sabiendo de qué barro nos ha hecho y para qué comunión nos ha creado, no renuncia, precisamente en nombre de su justicia y por consideración para con la criatura, a hacerla capaz de ser delante de él lo que exactamente debe ser, justa. II. JUSTIFICADOS EN JESUCRISTO Lo que el AT deja quizá presentir, el legalismo judío en que había sido educado el fariseo Pablo creía seguramente, si ya no poderlo alcanzar, por lo menos deber tender a ello: puesto que la ley es la expresión de la voluntad de Dios y la ley está al alcance del hombre Dt 30,11 —en realidad, al alcance de su inteligencia: inteligible y fácil de conocer—, basta que el hombre la observe íntegramente para que pueda presentarse delante de Dios y ser justificado. El error del fariseo está no en este sueño de poder tratar a Dios según la justicia, como merece ser tratado; el error está en la ilusión de creer poder lograrlo por sus propios recursos, en querer sacar de sí mismo la actitud que alcanza a Dios y que Dios espera de nosotros. Esta perversión esencial del corazón que quiere tener «el derecho de gloriarse delante de Dios» Rom 3,27, se traducepor un error fundamental en la interpretación de la alianza, que disocia la ley y las promesas, que ve en la ley el medio de ser justo delante de Dios y olvida que esta misma fidelidad no puede ser sino la obra de Dios, el cumplimiento de su palabra. Ahora bien, Jesucristo fue realmente «el justo» Act 3,14; fue delante de Dios exactamente lo que Dios esperaba, el siervo en el que el Padre pudo al fin complacerse Is 42,1 Mt 3,17; supo «cumplir toda justicia» hasta el fin Mt 3,15 y murió para que Dios fuera glorificado Jn 17,1.4, es decir, apareciera delante del mundo con toda su grandeza y su mérito, digno de todos los sacrificios y capaz de ser amado más que nada Jn 14,30. En esta muerte, que apareció como la de un reprobado Is 53,4 Mt 27,43-46, halló Jesús en realidad su justificación, el reconocimiento por Dios de la obra realizada Jn 16,10, que Dios mismo proclamó resucitándolo y poniéndolo en plena posesión del Espíritu 1Tim 3,16. Pero la resurrección de Jesucristo tiene por fin «nuestra justificación» Rom 4,25. Lo que no podía operar la ley y que, por el contrario, mostraba como categóricamente descartado, es un don que nos hace la gracia de Dios en la redención de Cristo Rom 3,23s. Este don no es un mero «como Si», una condescendencia indulgente por la que Dios, viendo a su Hijo único perfectamente justificado ante él, consintiera en considerarnos como justificados por razón de nuestros vínculos con él. Para designar un simple veredicto de gracia y de absolución no habría empleado san Pablo la palabra justificación, que significa, por el contrario, el reconocimiento positivo del derecho puesto en litigio, la confirmación de la justeza de la posición adoptada. El gesto por el que Dios nos justifica, no lo habría atribuido a su justicia, sino a su pura misericordia. Ahora bien, la verdad es que en Cristo «quiso Dios mostrar su justicia... a fin de ser justo y de justificar a todo el que invoca su fe en Jesús» Rom 3,26. Evidentemente, Dios manifiesta su justicia primero para con su Hijo «entregado por nuestras culpas» Rom 4,25 y que, por su obediencia y su justicia, mereció para una multitud la justificación y la justicia Rom 5,16-19. Pero el que Dios otorgue a Jesucristo merecer nuestra justificación no quiere decir que en atención a él consienta en tratarnos como a justos: esto quiere decir que en Jesucristo nos hace capaces de adoptar la actitud exacta que espera de nosotros, de tratarle como se merece, de darle efectivamente la justicia a que tiene derecho, en una palabra, de ser realmente justificados delante de él. Así Dios es justo consigo mismo, sin rebajar nada del honor y de la gloria a que tiene derecho, y es justo con sus criaturas, a las que concede, por pura gracia, pero por una gracia que las afecta en lo más profundo de ellas mismas, hallar para con él la actitud justa, tratarle como quien es, el Padre, es decir, ser realmente sus hijos Rom 8,14-17 1Jn 3,1s. III. JUSTIFICADOS POR LA FE Esta regeneración interior por la que Dios nos justifica no tiene nada de transformación mágica; se efectúa realmente en nosotros, en nuestros gestos y en nuestras reacciones, pero desposeyéndonos de nuestro apego a nosotros mismos, de nuestra propia gloria Jn 7,18, y ligándonos a Cristo en la fe Rom 3,28ss. En efecto, creer en Jesucristo es reconocer en él al que el Padre ha enviado, es prestar adhesión a sus palabras, es arriesgarlo todo por su reino, es «consentir en perderlo todo... a fin de ganar a Cristo», en sacrificar uno «[su] propia justicia, la que viene de la ley» para recibir «la justicia... que viene de Dios y se apoya en la fe» Flp 3,8s. Creer en Jesucristo es «reconocer el amor que Dios nos tiene» y confesar que «Dios es Amor» 1Jn 4,16, es llegar al centro de su misterio, ser justo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

OTRO MANIFIESTO

EN LA ANTIGÜEDAD O EDAD MEDIA ESTO CASI ERA IMPOSIBLE: 1.- SÍ SOMOS CATÓLICOS EN LO ESENCIAL, ESTAMOS UNIDOS EN LO QUE ES ESENCIAL O NECESARIO PARA SER CONSECUENTES CON NUESTRA IDENTIDAD CATÓLICA; 2.- PERO, TAMBIÉN EXISTE LO PERSONAL Y LO OPINABLE EN TEMAS ÉTICOS, SOCIALES, CULTURALES, INCLUSO RELIGIOSOS Y POR SUPUESTO EN LO POLÍTICO; EN ESTO HAY LIBERTAD, TOLERANCIA Y RESPETO A LA DIVERSIDAD SIN PERDER LO ESENCIAL CATÓLICO. 3.- PARA ENTENDER, ESTA VISIÓN DESDE EL PLURALISMO, HAY QUE SER MADURO Y SEGURO DE SÍ MISMO: EL FANÁTICO RELIGIOSO O POLÍTICO EN REALIDAD NO ESTÁ SEGURO DE SUS OPINIONES O CREENCIAS, NECESITA IMPONERLA A LOS DEMÁS. 4.- PODEMOS CONCORDAR EN MUCHAS COSAS, PERO TAMBIÉN DISCREPAR EN NO POCOS CASOS Y ES SANO Y DESEABLE SÍ SOMOS DE CONCIENCIA DEMOCRÁTICA. 5.- OPINO A CONCIENCIA Y NO CREO TENER ALGÚN TIPO DE DERECHO PARA INTENTAR IMPONER MIS OPINIONES A LOS DEMÁS; PERO CON ESTE MISMO CRITERIO, PIDO TOLERANCIA, AMPLITUD DE JUICIO A LOS DEMÁS Y CONSIDERO QUE LA INTOLERANCIA EN TODAS SUS FORMAS ES UN ANTI-VALOR QUE DAÑA LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA. 6.- TENER IDENTIDAD NO ES INTOLERANCIA; ANULAR LO NECESARIAMENTE PROPIO POR INTERESES POLÍTICOS O ECONÓMICOS ES DEGRADANTE Y REFLEJA UNA SUMA DECADENCIA MORAL. 7.- DIALOGAR PARA COEXISTIR EN DEMOCRACIA Y DIVERSIDAD ES LO ÉTICO EN SENTIDO CIVIL Y CRISTIANO.

OTRO MANIFIESTO

EN LA ANTIGÜEDAD O EDAD MEDIA ESTO CASI ERA IMPOSIBLE: 1.- SÍ SOMOS CATÓLICOS EN LO ESENCIAL, ESTAMOS UNIDOS EN LO QUE ES ESENCIAL O NECESARIO PARA SER CONSECUENTES CON NUESTRA IDENTIDAD CATÓLICA; 2.- PERO, TAMBIÉN EXISTE LO PERSONAL Y LO OPINABLE EN TEMAS ÉTICOS, SOCIALES, CULTURALES, INCLUSO RELIGIOSOS Y POR SUPUESTO EN LO POLÍTICO; EN ESTO HAY LIBERTAD, TOLERANCIA Y RESPETO A LA DIVERSIDAD SIN PERDER LO ESENCIAL CATÓLICO. 3.- PARA ENTENDER, ESTA VISIÓN DESDE EL PLURALISMO, HAY QUE SER MADURO Y SEGURO DE SÍ MISMO: EL FANÁTICO RELIGIOSO O POLÍTICO EN REALIDAD NO ESTÁ SEGURO DE SUS OPINIONES O CREENCIAS, NECESITA IMPONERLA A LOS DEMÁS. 4.- PODEMOS CONCORDAR EN MUCHAS COSAS, PERO TAMBIÉN DISCREPAR EN NO POCOS CASOS Y ES SANO Y DESEABLE SÍ SOMOS DE CONCIENCIA DEMOCRÁTICA. 5.- OPINO A CONCIENCIA Y NO CREO TENER ALGÚN TIPO DE DERECHO PARA INTENTAR IMPONER MIS OPINIONES A LOS DEMÁS; PERO CON ESTE MISMO CRITERIO, PIDO TOLERANCIA, AMPLITUD DE JUICIO A LOS DEMÁS Y CONSIDERO QUE LA INTOLERANCIA EN TODAS SUS FORMAS ES UN ANTI-VALOR QUE DAÑA LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA. 6.- TENER IDENTIDAD NO ES INTOLERANCIA; ANULAR LO NECESARIAMENTE PROPIO POR INTERESES POLÍTICOS O ECONÓMICOS ES DEGRADANTE Y REFLEJA UNA SUMA DECADENCIA MORAL. 7.- DIALOGAR PARA COEXISTIR EN DEMOCRACIA Y DIVERSIDAD ES LO ÉTICO EN SENTIDO CIVIL Y CRISTIANO.

jueves, 19 de diciembre de 2013

A PESAR DEL MAL PRESENTE EN LA HISTORIA, EL AMOR REDIME A LOS QUE ESPERAN, AMAN Y CREEN EN CRISTO.

DOMINGO 4 del Tiempo de Adviento - Ciclo "A" - 22 de Diciembre de 2013. Las Lecturas de este último Domingo antes de la Navidad nos invitan a ir considerando la ya inminente venida del Salvador, en su nacimiento en Belén. La Primera Lectura (Is. 7, 10-14) nos habla del anuncio del Profeta Isaías en un momento particularmente difícil del pueblo de Israel. El Rey Acaz no quiere obedecer al Profeta para enfrentar la situación en que se haya el pueblo: “Pide a Yavé tu Dios una señal”, le indica el Profeta. Pero el Rey, dando una excusa aparentemente piadosa, prefiere continuar con la decisión que ya había tomado: solicitar la ayuda de los asirios para enfrentar al Reino del Norte. Ante la desobediencia del Rey, el Profeta Isaías reprocha y responde: Estos descendientes de David no les basta con cansar a los hombres, sino que ahora también quieren cansar a Dios. Otro será el descendiente de David que traerá la salvación al pueblo: el Mesías. Pero ese descendiente nacerá en la pobreza (cf. Is. 7, 15). Y la política absurda del Rey Acaz y sus sucesores va a traer la ruina total del país (cf. Is. 16-17). Como el Rey Acaz no quiso pedir una señal para saber los deseos de Yavé en esta coyuntura política, el Profeta anuncia que Dios sí dará una señal: la venida del Mesías prometido desde el Génesis. “El Señor mismo les dará una señal: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz a un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros”. Esa señal sucederá 700 años después del Rey Acaz y del Profeta Isaías. Nos viene en el Evangelio de hoy (Mt. 1, 18-24), en el queSan Mateo confirma esta importantísima profecía de Isaías acerca de la concepción y el nacimiento del Mesías, al narrar cómo sucedió la venida de Jesucristo al mundo, y concluyendo que todo esto sucedió así precisamente “para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del Profeta Isaías”. En general las Lecturas de hoy nos hacen ver la procedencia humana y la procedencia divina del Salvador. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Así nos lo indica San Pablo en la Segunda Lectura (Rom. 1, 1-7): “Jesucristo nació, en cuanto a su condición de hombre, del linaje de David, y en cuanto a su condición de espíritu santificador, se manifestó con todo su poder como Hijo de Dios, a partir de su resurrección de entre los muertos”. Esta cita de San Pablo nos recuerda cómo se realiza el misterio de la salvación. Con la Encarnación del Hijo de Dios en la Virgen anunciada por Isaías, con su nacimiento en Belén, con su Vida, Pasión, y Muerte, culminando en su Resurrección gloriosa, se realiza el misterio de la salvación del género humano. Y punto focal de ese ciclo de nuestra redención es precisamente la Natividad del Hijo de Dios que se había encarnado en el seno de María Virgen. Todo un Dios se rebaja de su condición divina -sin perderla- para hacerse uno como nosotros y rescatarnos de la situación en que nos encontrábamos a raíz del pecado de nuestros primeros progenitores. El viene a pagar nuestro rescate, y paga un altísimo precio: su propia vida. Pero para poder dar su vida por nosotros, lo primero que hace es venir a habitar en medio de nosotros, al nacer en Belén. ¡Qué maravilla el milagro de la Encarnación! En Jesucristo se unen la naturaleza divina con la naturaleza humana, pero esto, sin que ninguna de las dos naturalezas perdiera una sola de sus propiedades. Pensemos lo insondable que es la naturaleza divina: Consiste ¡nada menos! en la plenitud infinita de todas las perfecciones. ¡Eso es Dios! Y ese Dios, esa Perfección Infinita se rebaja, se anonada para hacerse humano. Pero en ese abajamiento no pierde su Perfección plena e Infinita. ¡Qué grande maravilla! Ese insólito milagro sucede cuando el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios (la Tercera Persona de la Santísima Trinidad) “cubre a la Virgen María con su sombra” y ella, por el “Poder del Altísimo”, concibe en su seno al Hijo de Dios, al Emanuel, al Dios-con-nosotros. Así, el Verbo de Dios se encarna en las entrañas de la Santísima Virgen María. (Lucas 1, 35-37) El relato del Evangelio de San Mateo nos muestra de manera muy sobria, sin mayores detalles, el sufrimiento de San José. Podemos intuir cómo pudo haber sido este difícil trance: sus dudas ante los evidentes signos de la maternidad de su prometida, María; su angustia al no saber cómo actuar. La Virgen se mantiene en silencio: lo que Dios le ha dicho privadamente, Ella lo conserva en su corazón y no dice nada de ello a José. El Señor suele actuar así, en forma misteriosa y secreta. Y el Señor mantiene el secreto, hasta que José, hombre bueno y santo, “no queriendo poner a María en evidencia”, nos dice el texto evangélico, decide abandonarla también en secreto. Pero Dios, que tiene su momento para revelarse, le habla en sueños a José a través del Ángel: “María ha concebido por obra del Espíritu Santo”. Y José cree lo imposible, igual que María en la Anunciación creyó lo imposible. Ambos creyeron que para Dios no hay nada imposible. Así, el Salvador del mundo se había hecho Hombre, sin intervención de varón, por obra del Espíritu Santo, en el seno de la Virgen anunciada por el Profeta Isaías. ¡Misterio inmenso, increíble, insólito! Y José acepta, en humildad y en obediencia, ser esposo terrenal de la Virgen Madre y ser padre virginal del Hijo de Dios. Ya María había aceptado que se hiciera en Ella según lo que Dios deseara, declarándose “esclava del Señor”: “Yo soy la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”. Estamos ante San José, esposo virginal de la Virgen-Madre, la persona que Dios escogió como padre terrenal de su Hijo. Y vemos en él virtudes que podemos imitar para que el misterio de la salvación, que ese Niño vino a traernos, pueda realizarse en cada uno de nosotros: Fe por encima de las apariencias humanas. Humildad para aceptar sin cuestionar los designios de Dios. Obediencia plena a los planes de Dios. Entrega absoluta a la Voluntad Divina. Todas éstas son virtudes que observamos en San José y en la Virgen. Todas éstas son virtudes que nos preparan para la próxima venida del Señor. Todas son virtudes que podemos tener si nos abrimos a las gracias que Dios nos da en todo momento, pero especialmente en este tiempo de preparación para la Navidad. Mario Andrés Díaz Molina: Profesor de Religión y Filosofía. Licenciado en Educación. Egresado de la Universidad Católica del Maule.

LA INSPECTORA LAVINIA QUIROZ MARTÍNEZ Y LA CRISIS DE LA EDUCACIÓN.

1.- Cuando llegué a ejercer como profesor de Religión y Filosofía al Liceo Manuel Montt de San Javier, hace unos meses, me llamó la atención la figura señorial, aunque pequeña, y sobre todo, la voz imponente, pero a la vez femenina de una inspectora de pasillo: Lavinia Quiroz Martínez. Parecía una jubilada de carabineros o de las fuerzas armadas. (jajajaja). Pude compartir con ella momentos preciosos de confianza y sobre todo sentí su apoyo en mi trabajo docente. Al querer destacarla en este comentario lo hago por su mismo valor personal, esto significa que no la comparo con otro inspector o inspectora. Un valor auténtico no necesita denigrar a nadie. Hay muchas formas de ser un buen inspector en un colegio. Una buena fama no reposa sus pies sobre el “cadáver moral” de un colega. Lavinia es por sí misma su propia carta de recomendación. 2.- La disciplina es parte de una formación integral. Los valores obviamente no se aprenden en forma exclusiva en el hogar o en el aula, etc. están presentes o ausentes en toda la comunidad escolar. Específicamente se aprecian en los pasillos y patios donde la autoridad de un inspector es fundamental. El manejo de un curso está insertado en todo el contexto de una escuela o liceo. La coordinación profesor-inspector es cada vez más necesaria. Hay dos razones a lo menos: a) las reglas internas se han diseñado para facilitar el hecho educativo y esto debe ser entendido con claridad y asumido por toda la comunidad educativa. No basta dar a conocer las normas, hay que hacerlas cumplir y para esto se necesita un control y sanciones específicas de parte del docente, inspector y Dirección. b) la función disciplinaria de un inspector tiene que ser efectiva para complementar el trabajo docente. Tal vez se necesitan más inspectores especializados para “controles definidos”: por ejemplo, quitar los celulares, guardarlos, llamar a los apoderados para entregar los celulares de alumnos(as) sancionados, etc. Lo digo en general, pensando más allá de los espacios educativos formales que conozco. La inspectora Lavinia, cumple sus funciones de una manera notable. Su labor es reconocida por sus iguales y por los alumnos(as) más maduros y lúcidos. En general, por toda la comunidad escolar. 3.- El inspector es un “educador valórico” que no está en el aula, pero opera muy cerca de esta. Insisto, se necesita un trabajo básicamente concordante y afín. En esta situación, Lavinia inspira respeto, los educandos saben que ella tiene razón, pero muy pocos lo dicen, pero de alguna manera lo expresan. Es una isla en medio de la crisis de autoridad que afecta a las nuevas generaciones que llegan a las aulas del Liceo Manuel Montt. No son pocos los estudiantes que no logran incorporar en su ethos el respeto sincero a la autoridad de un profesor o inspector. Más bien han instalado en el colegio la crisis de autoridad de sus propios hogares y sociedad civil. Pero, personas como Lavinia, demuestran que es posible orientar a las nuevas generaciones con reglas claras asumidas en todas sus posibilidades. 4.- Las medidas técnicas en el área de la educación que proponen los programas de gobierno hoy en pugna, parecen acertadas desde los respectivos criterios que aplican. Pero, hay un vacío que es propio de estos tiempos post-modernos: el desprecio de lo valórico, en sentido real. Una educación diseñada desde las matemáticas como el núcleo supremo del pensamiento sistemático no tiene la misma amplitud que un proyecto educacional que se piensa desde un “pensamiento de totalidad”. La filosofía de la educación en democracia, por ejemplo, supera la parcialidad matemática. Lo que está en crisis es esta “ilustración pragmático-racionalista” que tuvo su suma gloria en la mayor parte del siglo pasado y hoy fomenta ideologías de la apariencia, por no decir de la mentira ideológica: ejemplo, aparentar que se está construyendo otro modelo radicalmente diferente al neo-liberalismo global vigente y con insidia o negligencia no se fomenta una cultura alternativa al consumismo individualista, etc. Los discursos políticos neo-liberales y del socialismo mercantilista actual, segregan esta “peste” de las post-utopías que flotan en el consumismo individualista de hoy: la cantidad sobre la cualidad, el tener sobre el ser, etc. Todas las reformas que se proponen en educación, serán profundas y todo, porque introducen mecanismos nuevos, pero la “levadura” que “fermenta la masa es la misma”, es más de lo mismo. Lo seguro es que se producirá una repartición de puestos burocráticos de control, intentando siempre favorecer a personas de la misma ideología, cercanía, etc. Bachelet, por ejemplo, no prefigura un proyecto de sociedad solidaria realmente y efectivamente alternativo al sistema imperante. Es simplemente, una “simpática administradora” que podrá negociar algunas “holguras” para los menos favorecidos del sistema, algunos le dicen “reformas profundas”, pero la clase dominante en Chile no dejará de funcionar macro-económicamente. Hoy más que nunca reforma significa “camuflaje”. Se necesitan cambios radicales, realmente revolucionarios. ¿No son posibles hoy? Entonces, no hay que inflar tanto “el vientre de la bestia” porque reventará y esta vez no se trata de una demagogia más en medio del mercado electoral. 5.- En este macro-marco la figura de Lavinia, parece desaparecer o ¿qué tiene que ver? No es así. Ella representa un valor auténtico que tenemos ahora mismo, no es una promesa política discursiva. Es un factor concreto que hoy mismo está presente en forma activa, como recurso humano para hacer posible un cambio educativo real. Necesitamos rescatar lo valioso que aporta esta mujer a simple vista pequeña, pero valóricamente grande. Tiene autoridad y valor para ser ella misma. Tal vez, en un contexto donde tiene que interactuar con alumnos(as) bastante “atrevidos, groseros e irrespetuosos” porque están heridos de alguna manera en sus “frágiles almas”, su voz se hace más gruesa y severa, pero, los alumnos y alumnas que han logrado conocer algo de su corazón, saben que es una mujer sensible y una buena madre y sus consejos son sabios y precisos. Un abrazo estimada inspectora Lavinia, nunca olvidaré que usted me recibió con respeto e hizo que me sintiera un profesor con dignidad. ¡MUCHAS GRACIAS! Mario Andrés Díaz Molina: Profesor de Religión y Filosofía. Licenciado en Educación. Egresado de la Universidad Católica del Maule.

jueves, 14 de noviembre de 2013

POEMA POLÍTICO PARA ESTE DOMINGO 17 DE NOVIEMBRE 2013... JUEVES, 14-11-2013. AUTOR: MARIO ANDRÉS DÍAZ MOLINA-.

POEMA POLÍTICO PARA ESTE DOMINGO 17 DE NOVIEMBRE 2013... JUEVES, 14-11-2013. AUTOR: MARIO ANDRÉS DÍAZ MOLINA-. ¡PASAN LOS RESTOS DE MARCHAS DE OTROS TIEMPOS! PASAN CON SONRISAS FANTASMALES Y SALUDOS DE CARTÓN Y HUMO, PIDIENDO VOTOS CON DISCURSOS GASTADOS, CON OLOR A PRÓCERES Y MUERTOS SAGRADOS. MIENTRAS EL CONSUMISMO LES CARCOME LOS HUESOS. ¡SON DESPOJOS DE LUCHAS QUE NO HAN SABIDO SEGUIR GANANDO! SON MUERTOS VIVIENTES QUE VIVEN DE LA SANGRE Y CARNE DE QUIENES NO SABEN QUE MUCHOS DE LOS NUEVOS LÍDERES VOTARÁN NULO O NO IRÁN A VOTAR POR ESOS MUERTOS QUE APARENTAR ESTAR VIVOS Y SER CRISTIANOS Y DEMÓCRATAS. ALGUNOS MUERTOS VIVIENTES NO PUEDEN RECORDAR, ESTÁN MUERTOS, QUE LOS QUE GOBIERNAN NO SON LOS QUE DICEN QUE GOBIERNAN NI OTRO TIPO DE SIRVIENTES DEL SISTEMA. LOS AMOS DEL MUNDO Y DIOSES DEL MERCADO NO NECESITAN DE ELECCIONES, DICEN ESTE ES EL LÍMITE Y PUNTO; LAS SONRISAS SEUDO-CARISMÁTICAS SE CONGELAN Y SE ACABARON LAS REFORMAS RADICALES Y ESO ES TODO.